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CONTRACTURA MUSCULAR

Por: | Etiquetas: | Comments: 0 | enero 8th, 2019

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CONTRACTURA MUSCULAR

Una contractura muscular se produce porque los músculos se contraen de forma involuntaria y persiste. Suele ser dolorosa pero no reviste gravedad, y obedece a causas tan diversas como temperaturas extremas, la acción de ciertos fármacos o la acumulación local de ácidos láctico, ocasionada por esfuerzos inusuales ó por pérdida de electrolitos por deshidratación (por excesivo sudor, etc.).
Las contracturas más frecuentes, y al mismo tiempo las menos graves, se presentan cuando se fuerzan determinados músculos, o grupos musculares, que no están entrenados para ello.
En personas poco acostumbradas a realizar esfuerzos puede desencadenarse una contracción al efectuarse algún movimiento violento o brusco durante una mudanza, una carrera larga o cualquier caida imprevista. También las personas mayores son susceptibles de sufrir este tipo de dolencias, debido a que existe una pérdida general de elasticidad en todas sus articulaciones y grupos musculares, que forma parte del proceso de envejecimiento.
Tipos de contracturas musculares.
Existen tres tipos de contracturas musculares: aquellas que aparecen cuando se está realizando un ejercicio, las que se presentan con posterioridad al esfuerzo y las desencadenas por un esfuerzo brusco realizada en una postura incorrecta.
Las del primer tipo se deben a la acumulación de productos metabólicos en el interior del tejido muscular. Cuando un músculo empieza a trabajar requiere energía, que se aporta por el flujo sanguíneo que transporta los nutrientes obtenidos de la alimentación; estas sustancias reaccionan con el oxígeno en el interior del músculo y desprenden la energía necesaria para la contracción de las fibras musculares.
Por medio del flujo sanguíneo se oxigenan y alimentan los músculos, y se eliminan las sustancias tóxicas resultantes. Cuando se realiza un movimiento intenso e inesperado ocurre que, por un lado, los vasos sanguíneos no están desarrollados o dilatados lo suficiente como para poder nutrir el músculo que trabaja y, por otro, son insuficientes para limpiar las fibras musculares de los desechos tóxicos que producen; cuando se liberan estos elementos tóxicos provocan, al propio tiempo, dolor y contracturas en el músculo afectado, por eso es importante el precalentamiento muscular. Otra forma también frecuente de contractura es la del segundo tipo, que aparece después del ejercicio físico.
Causas de las contracturas.
 
Cuello.
Causados por giros bruscos, traumatismos en la cabeza o alteraciones en
las articulaciones intervertebrales. Latigazo cervical, común en los accidentes de tránsito por desaceleración brusca, que se origina por extensión brusca y forzada hacia atrás y luego una flexión hacia delante por el rebote.
Espalda.
Causadas por curvaturas excesivas de la columna, que reciben el nombre de cifosis cuando son hacia delante; escoliosis, si son laterales, y lordosis se efectúan hacia atrás; por lo general se presentan acompañadas por un dolor intenso. Otras posibles causas son la artritis de columna, el lumbago y la ciática.
Hombros, brazos y manos.
Estas zonas son muy propensas a sufrir contracturas causadas por torceduras, esguinces, artritis u otras inflamaciones articulares, posturas anómalas, cambios climáticos o exposiciones prolongadas al frío o humedad desacostumbrados. También son provocadas por caídas y traumatismos, sobre todo en las personas mayores.
Piernas, caderas y rodillas.
Causadas por artrosis, lesiones en los meniscos – almohadillas cartilaginosas ubicadas en el interior de la rodilla -, esguinces, posturas forzadas o tendinitis, que es la inflamación de los tendones.
Signos y Síntomas.
  • Dolor a la movilización.
  • Movilidad limitada del músculo contraído.
  • Dolor a la palpación del músculo que sufre la contractura.
  • Postura antálgica (postura para evitar el dolor).
Diagnóstico.
El diagnóstico es clínico y se basa en al antecedente de un traumatismo, la práctica de un deporte, la realización de un esfuerzo físico o una mala postura.
 
Tratamiento Dieta.
Debe ser lo más vegetariana posible y combinarse con dietas depurativas
para eliminar las sustancias que pueden irritar el músculo. Se elimina los alimentos irritantes (café, té, alcohol, los dulces, las conservas y los condimentos fuertes).
Terapia ortomolecular.
Las contracturas musculares mejoran con ciertos aminoácidos: la arginina desintoxica el músculo y el hígado, la ornitina favorece la eliminación de sustancias ácidas agresoras de los nervios (urea), y los ácidos glutámico y aspártico favorecen la transmisión neuromuscular.
 
Hidroterapia.
Se aplican duchas locales progresivas (se inicia con agua tibia y se aumenta lentamente la temperatura.
Geoterapia.
Se recomienda la cataplasma de arcilla caliente.
Fisioterapia.
Consiste en la aplicación de calor, masajes y la realización de determinados ejercicios, facilita la recuperación de este tipo de lesiones. Las articulaciones, conviene ejercitarlas con movimientos lentos.
Líquidos y electrolitos:
(Sodio, potasio, calcio, etc.) Vía oral o intravenosa.
Suero oral: 1 litro de agua, panela rallada o en polvo (2 cucharadas), bicarbonato de Soda (1 cucharadita tintera), sal (1 cucharadita), jugo de limón dos cucharadas o una zanahoria rallada. Mezclar, colar, agregar dos cubos de hielo y suministrar una copa periódicamente.
Las sales de Schussler y el cloruro de magnesio son coadyuvantes.
Medidas Preventivas.
Para prevenir las contracturas musculares se debe realizar ejercicios de potenciación muscular.
Técnicas de higiene postural y realizar ejercicios de relajación muscular.
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